José Ignacio Beteta director ejecutivo de la Asociación de Contribuyentes del Perú compara el proceso de reformas impulsado por el gobierno argentino de Javier Milei con el escenario peruano y plantea que el respaldo del contribuyente puede ser determinante para implementar cambios frente a una burocracia estatal cuestionada. A partir de esa comparación, sostiene que la estrategia de comunicación del Gobierno peruano debería colocar al ciudadano y la reducción de sus cargas en el centro de una eventual reforma del Estado.
¿Cómo logró reformar desde la minoría? Tenía al argentino de su lado. Javier Milei había entablado una relación directa con el contribuyente y éste lo bancaba cuando criticaba a los populistas, cuando eliminaba salarios y planillas innecesarios en el Estado, y cuando denunciaba las incoherencias de muchos políticos que tenían décadas en el poder.
¿Y cómo logró tenerlo de su lado? No solo hablando su idioma, comunicando constantemente, sino empezando por donde debía empezar: “vamos a dejar la plata en tu bolsillo y vamos a quitársela al burócrata”; “vamos a hacer que el Estado funcione bien y vamos a reducir tus cargas tributarias y burocráticas”; “vamos a agilizar los trámites para que puedas ganar mas dinero”. Así logró tener al ciudadano de su parte y empujar reformas incómodas.
Bueno, aquí está ocurriendo lo contrario. El ministro de economía y finanzas acaba de amenazar al contribuyente “con todo el peso de la ley” y con la manida frase “el Perú te necesita”. Ha enfatizado que fortalecerá la recaudación y luchará frontalmente contra la evasión. Inclusive ha dicho que creará una comisión presidencial sobre este asunto (más burócratas para resolver un problema burocrático) con lo cual no solo nos mete miedo, sino que pone al Estado por delante.
Es harto conocido que el contribuyente peruano, indepediente o dependiente, pequeño o mediano, formal o informal, lidia con un clima de negocios complicado, inestable, en el que eludir impuestos o escaparse del sistema es una necesidad antes que un delito. No recibe nada a cambio. No tiene por qué pagarle a un Estado que no hace nada por él. Y Elmer Cuba lo sabe. Ha estudiado el tema.
Personalmente, espero que esto sea un problema de comunicación y que el gobierno tenga las cosas claras. Espero que esto se explique porque tenemos un ministro que viene de un espacio tecnocrático privado y de consultoría en el que se rodea de empresarios, gremios y grupos económicos que no le tienen miedo a los impuestos ni al Estado. Pero esto no representa al 90% de peruanos.
Nuestros ministros deben enfatizar la necesidad de una reforma radical del Estado y afirmar todos los días que el contribuyente es primero. No hacer un llamado a la persecución justiciera del ciudadano que para colmo no recibe nada de la burocracia y tiene que navegar en un país lleno extorsionadores y sicarios.
¿Entenderá el mensaje Keiko o seguirá asemejando su gobierno al de PPK 2016 con tecnócratas limeños, banqueros, consultores, dirigiendo el país como si hubiésemos retrocedido 11 años en el tiempo? De esto dependerá que en estos cinco años ocurra algo distinto.

