La confirmación de la alerta emitida por la Comisión Multisectorial ENFEN sobre lluvias superiores a lo normal durante el verano de 2027 por el Fenómeno de el Niño (FEN), enciende las alarmas en el sector agropecuario de la región. En Piura y valles productivos, la agricultura representa la principal fuente de ingresos y genera empleo directo para aproximadamente 319 mil personas, lo que equivale a casi tres de cada diez trabajadores de la masa laboral regional.
Para la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), los impactos climáticos de las lluvias intensas amenazan con desarticular la cadena productiva desde el campo hasta los mercados. La inundación de hectáreas cultivadas, el bloqueo de vías de transporte por desbordes y la proliferación de plagas asociadas a las altas temperaturas reducen el rendimiento de las cosechas.
Esta situación no solo genera cuantiosas pérdidas para los productores locales, sino que afecta el abastecimiento regional y genera presiones al alza en los precios de los alimentos de la canasta básica. El costo financiero de un desastre natural resulta devastador para las familias del campo que dependen de cada campaña agrícola para subsistir.
“Pensemos en un agricultor que invirtió durante meses en su cosecha y que, debido a una inundación, pierde parte de su producción. No solo deja de recibir los ingresos que esperaba, sino que también necesita recursos para volver a sembrar. Por eso, las obras de prevención son importantes: ayudan a proteger las actividades económicas de las que dependen miles de familias”, explicó César García economista de REDES.
Para REDES, una de las principales prioridades es sostener el crecimiento económico y promover inversiones que permitan generar más empleos de calidad. Asimismo, es importante fortalecer las políticas públicas dirigidas a los hogares más vulnerables. Esto requiere identificar adecuadamente a las familias que necesitan apoyo y contar con mecanismos de protección ante situaciones de emergencia.

